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Herpes genital

Mujer infectada con herpes genital

¿Qué es el Herpes genital?

El Herpes genital es una infección de transmisión sexual causada por el virus del herpes simple, también conocido como VHS.

El herpes genital afecta la piel o las membranas mucosas de los genitales y se trasmite de una persona a otra durante el contacto sexual ya sea vaginal, oral o anal.

Existen dos tipos de VHS:

El VHS-1 con frecuencia afecta la boca y los labios, y causa úlceras bucales o ampollas febriles. Sin embargo, se puede transmitir de la boca a los genitales durante el sexo oral.

El VHS-2 casi siempre causa el herpes genital. Se puede transmitir a través del contacto con la piel o a través de líquidos (secreciones) orales o genitales.

¿Cómo se contagia el herpes genital?

La infección se produce por medio del contacto con la piel, vagina, pene o boca de una persona que tenga herpes. Si bien las probabilidades de contraer la infección aumentan si se toca una piel con ampollas, erupciones o úlceras, el virus puede diseminarse incluso cuando no existan síntomas presentes.

Es importante destacar que las personas embarazadas que tienen una infección por herpes activa pueden transmitirlo a su bebé al dar a luz y causar una infección cerebral al recién nacido. Es por esto que es de fundamental importancia consultar a un médico para que se tomen las medidas correspondientes desde el punto de vista clínico.

Otro punto a considerar es que el herpes genital puede propagarse a otras partes del cuerpo, como el cerebro, los ojos, el esófago, el hígado, la médula espinal o los pulmones.

Estas complicaciones se presentan con frecuencia en personas que tienen un sistema inmunitario debilitado, debido a VIH/SIDA o ciertos medicamentos.

¿Cuáles son los síntomas del herpes genital?

El herpes genital puede manifestarse o no según el sistema inmunológico del infectado. En principio algunas personas nunca presentan úlceras o tienen síntomas muy leves que ni siquiera se notan o que se confunden con picaduras de insectos u otra afección cutánea.

En los casos en los que se presenten signos y síntomas, el primer brote generalmente sucede entre los dos días y las dos semanas de resultar infectado.

Los síntomas generales incluyen:

  • Disminución del apetito
  • Fiebre
  • Indisposición general (malestar)
  • Dolores musculares en la espalda baja, los glúteos, los muslos o las rodillas
  • Ganglios linfáticos inflamados y sensibles en la ingle

Los síntomas genitales incluyen la aparición de ampollas pequeñas y dolorosas, llenas de un líquido claro o color amarillento.

Las áreas en donde se pueden incluir las lesiones son:

  • Labios vaginales externos, la vagina, el cuello uterino, alrededor del ano y en los muslos o en los glúteos.
  • Pene, el escroto, alrededor del ano, en los muslos o en los glúteos.
  • Lengua, la boca, los ojos, las encías, los labios, los dedos de las manos y otras partes del cuerpo.

Antes de que aparezcan las ampollas , la infección puede generar hormigueo, ardor, comezón o dolor en el sitio donde las ampollas van a aparecer. Cuando las ampollas se rompen, dejan úlceras superficiales que son muy dolorosas que generarán costras y sanarán en un lapso de una a tres semanas.

Otros síntomas pueden incluir:

  • Dolor al orinar
  • Flujo vaginal
  • Dificultad para vaciar la vejiga que puede necesitar una sonda vesical.

En un segundo brote puede aparecer semanas o meses más tarde y con frecuencia resulta es menos intenso y desaparece más rápidamente que el primer brote. Es típico de la infección que los brotes tiendan a disminuir con el correr del tiempo.

¿Cómo se previene el Herpes genital?

Si usted tiene herpes genital, debe comentarle a su pareja que padece la enfermedad, incluso si no tiene síntomas.

El preservativo es la mejor forma de protegerse contra el contagio del herpes genital durante la actividad sexual.

El uso correcto y continuo del preservativo ayuda a evitar la propagación de la enfermedad.

Solo los preservativos de látex previenen la infección. Los preservativos de membranas animales (piel de oveja) no funcionan debido a que el virus los puede penetrar.

El uso del preservativo femenino también reduce el riesgo de transmisión del herpes genital.

Si bien es muy poco probable, se puede contraer herpes genital aun con el uso del preservativo.

¿Cómo se diagnostica el herpes genital?

Existen tres métodos principales de diagnóstico para el Herpes genital. En principio puede realizarse un cultivo del líquido de una ampolla o úlcera abierta. Esta prueba puede dar un resultado positivo para el VHS y resulta mucho más efectiva durante el primer brote.

El segundo método consiste en una reacción en cadena de la polimerasa (RCP) que se realiza en el líquido de una ampolla y es el examen más preciso para determinar si el virus del herpes está presente.

Por último, los exámenes de sangre en los que se analizan niveles de anticuerpos contra el virus del herpes pueden identificar si una persona está infectada con este virus, incluso entre brotes.

Un resultado positivo en una persona que nunca ha tenido un brote indicaría una exposición al virus en algún punto del pasado.

¿Cuál es el tratamiento del Herpes genital?

El herpes genital es una infección crónica y por lo tanto no se puede curar. A pesar de esto, es posible recetar medicamentos para combatir el virus que ayudan a las personas a aliviar el dolor y las molestias durante un brote y aceleran el proceso de curación de las úlceras. Estos tratamientos paliativos suelen funcionar mejor durante un primer ataque que en los brotes posteriores.

En caso de brotes repetitivos, el medicamento se debe tomar tan pronto como el hormigueo, el ardor o la picazón comiencen, o ni bien aparezcan las primeras ampollas.

Las personas que padecen brotes reiteradamente pueden tomar estos medicamentos diariamente durante un tiempo y ayudar al organismo a prevenir brotes, a acortar su duración y reducir la probabilidad de transmitirle el herpes a otra persona.

Las personas embarazadas se pueden tratar por herpes durante el último mes del embarazo para reducir la probabilidad de tener un brote en el momento del parto. Si hubiese un brote cerca del momento del parto, se recomendará una cesárea para reducir la probabilidad de infectar al bebé