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Hepatitis B

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¿Qué es la Hepatitis B?

La hepatitis B es una infección de transmisión sexual causada por el virus de la hepatitis B (VHB) que se transmite por contacto con sangre o fluidos corporales (seminales, vaginales, menstruales o saliva) con una persona infectada.

Se trata de un virus muy resistente que puede sobrevivir fuera del organismo por 7 días y, si la persona no está vacunada, tras ese período resultará infectada.

Existen dos tipos de hepatitis B, la aguda y pasajera o la crónica.

La  hepatitis B aguda dura menos de seis meses por lo que se la considera pasajera. Es un tipo de infección que es eliminada por el sistema inmunológico de las personas luego de un corto período de tiempo aunque en algunos casos, puede derivar en una hepatitis B crónica.

La  hepatitis B duradera o crónica permanece en el organismo de las personas ya que el propio sistema inmunológico no logra eliminarla. Se trata de una infección que puede prolongarse durante toda la vida de las personas y puede generar cáncer de hígado o cirrosis, entre otras enfermedades.

Es importante destacar que, como es una infección que es enfrentada por el sistema inmunológico de las personas, es más frecuente que adultos padezcan una hepatitis B aguda o pasajera, y que los niños y pre adolescentes presenten una infección crónica.

¿Cómo se contagia la Hepatitis B?

La hepatitis B puede ser adquirida por relaciones sexuales sin protección de barrera como preservativos de látex. También las personas pueden transmitir el virus por medio de fluidos vaginales, semen, saliva o la sangre.

Por otro lado, el virus también puede contagiarse al compartir agujas o jeringas o por pinchazos accidentales, algo que puede ocurrirle a trabajadores de la salud.

Por último, las personas embarazadas pueden infectar a su hijo o hija en el momento del parto, aunque es posible vacunar rápidamente al bebé para evitar la infección. Esta vacuna funciona en la mayoría de los casos, aunque se recomienda que la persona gestante se realice controles previos y evitar el contagio.

Factores de riesgo o situaciones que podrían derivar en el contagio

  • Relaciones sexuales con una pareja infectada sin protección de barrera.
  • Contacto directo con sangre de una persona infectada, situación corriente para trabajadores de la salud.
  • Rutinas de diálisis renal.
  • Compartir artículos de higiene personal.
  • Tatuaje o acupuntura con agujas no esterilizadas.
  • Compartir agujas durante o jeringas en el consumo de drogas.

¿Cuáles son los síntomas de la Hepatitis B?

Como en muchas infecciones de transmisión sexual, la hepatitis B presenta síntomas que varían entre leves, moderados o graves. La mayoría de las personas presentarán de dos a cuatro síntomas y lo más común es que los niños y niñas pequeñas no presenten ninguno.

Los síntomas pueden ser:

  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Fiebre alta.
  • Fatiga y cansancio general.
  • Falta o pérdida de apetito.
  • Color irregular y oscuro en la orina.
  • Dolores abdominales y lumbares.
  • Pigmentación amarillenta en la piel.

Complicaciones

En algunos casos la infección crónica puede presentar síntomas graves:

  • Cirrosis: en algunos casos el virus de la hepatitis B puede generar cicatrizaciones extensas en el hígado, que dañan y repercuten en la función hepática del cuerpo.
  • Insuficiencia hepática: algunas veces la hepatitis B aguda altera y daña al hígado por lo que este deja de funcionar. En estos casos es necesario un trasplante de hígado para que la persona siga viviendo.
  • Cáncer: las personas infectadas con el VHB presentan una mayor probabilidad de sufrir cáncer de hígado.
  • Insuficiencia renal: el virus de la hepatitis B puede afectar los riñones y modificar y complicar su funcionamiento.

¿Cómo se previene la Hepatitis B?

Cualquier persona puede resultar contagiada por el virus de hepatitis B, por lo que es necesario tomar las siguientes medidas:

  • Vacunar a los bebés durante las 24 horas de haber sido dado a luz.
  • Un tiempo después, inyectar a los niños tres o cuatro dosis de las siguientes vacunas: monovalente y monovalentes o combinadas.
  • Toda persona que conviva con alguien infectado por hepatitis B o esté en escenarios donde sea posible ser contagiado (requerir de transfusiones de sangre o tener múltiples parejas sexuales), debe vacunarse contra el virus.

Otra manera de prevenir la infección es tener relaciones sexuales genitales, anales y orales con preservativos, tanto para pene o vulva.

¿Cómo se diagnostica la hepatitis B?

Existen tres métodos eficientes para detectar la hepatitis B y son los siguientes:

  • Análisis de sangre: es el examen más efectivo y completo ya que permite por un lado, detectar el virus y si es crónico o agudo, como así también si una persona tiene los anticuerpos capaces de evitar una infección.
  • Biopsia hepática: se trata de un procedimiento en el que se extrae una muestra del hígado con una delgada aguja que atraviesa la piel para analizarlo y verificar si está dañado.
  • Elastografía transitoria: es una ecografía hepática que permite ver y medir el daño hepático de las personas.

¿Cuál es el tratamiento la hepatitis B?

Tratamiento para infecciones agudas

En la mayoría de los casos, si se trata de un infección aguda, lo más seguro es que las personas no necesiten ningún tipo de tratamiento mientras el organismo combate la infección. Es posible que en los primeros días el infectado deba hacer reposo y mantenerse bien hidratado.

Si se trata de una infección aguda y el sistema inmunológico de la personas está debilitado, es posible que sean necesarios medicamentos anti virales y hasta internación para evitar mayores complicaciones.

Tratamiento para infecciones crónicas

Cuando una persona se infecta de hepatitis B crónica es  muy probable que necesite tratamiento médico  por el resto de su vida. De esta manera evitará transmitir la infección y reducir los riesgos de una enfermedad hepática.

Antivirales: se trata de medicamentos que se administran vía oral que ayudan a combatir el virus y delimitar su poder de daño al organismo, en especial al hígado.

Interferón: es una versión sintética de una sustancia producida por el cuerpo humano para el combate de infecciones. Suele administrarse en jóvenes infectados o personas que deseen tener un embarazo en el corto plazo.

Trasplante: el trasplante de hígado suele ser la última opción y se realiza cuando hay daño hepático severo, muchas veces con riesgo de vida inminente. Se trata del remplazo total del hígado de una persona por medio de una cirugía.